Conseguir efectivo en pequeñas localidades, como Ciruelos de Cervera, es casi una misión imposible. Caja de Burgos es la única entidad que da servicio, pero solo una vez al mes. Un millón de ciudadanos no tiene acceso a una oficina en su lugar de residencia.

Ciruelos de Cervera (Burgos) no tiene bancos. Nunca los ha habido y todo apunta a que nunca los habrá. Tampoco hay cajeros automáticos. Simplemente son una quimera. Es uno de los 3.246 municipios de España que no cuenta con ningún tipo de sucursal. Como en el resto de pueblos donde la despoblación avanza sin que nadie le ponga remedio, la edad media supera los 60 años, los baches ‘decoran’ los ya de por sí difíciles accesos por carretera y está alejado de cualquier polo industrial. Le separan 32 kilómetros de Aranda de Duero. Hasta Burgos capital son casi 69 kilómetros, 200 a Madrid y alrededor de 220 a Bilbao.

Por no hablar de servicios básicos… En teoría, el médico acude dos veces a la semana. Sin embargo, en muchas ocasiones la visita no se produce hasta los 15 días. No hay escuela, hace décadas que cerró. Y el cura (al margen de la categoría de servicios básicos), no ofreció misa ni el Día de Domingo de Ramos.

Como publicaba el periódico El País el pasado 6 de mayo, la crisis financiera ha causado el cierre de miles de sucursales, “sobre todo en pequeñas localidades cuyos habitantes tienen dificultades para conseguir efectivo”. Aunque el cierre no ha afectado directamente a Ciruelos (puesto que nunca tuvo banco), sus habitantes, unos 25 en pleno invierno, no tienen fácil el hecho de obtener dinero en metálico.

Un trabajador de Caja de Burgos se desplaza hasta el municipio el segundo lunes de cada mes. Es la única oportunidad para sacar dinero. Si alguien se olvida o no puede, por ejemplo, porque esté enfermo, mala suerte. Toca esperar cuatro semanas. Se dice pronto. El financiero atiende en un despacho que habilita el propio ayuntamiento. Una vez acaba en Ciruelos, continúa la ruta por la zona. Hace unos años también daba servicio la Caja de Ahorros del Círculo Católico. Hoy solo lo hace Caja de Burgos, absorbida por CaixaBank. Además, hay que tener en cuenta que para la gente mayor resulta bastante difícil tener que desplazarse a un municipio cercano. Muchos no conducen y apenas hay autobuses. En Ciruelos, la única ruta tiene Burgos como destino: dos horas de ida y otras dos de vuelta, cuando en coche el trayecto dura unos 50 minutos.

Las provincias que sufren una mayor exclusión financiera son Zamora, Ávila, Burgos, León y Palencia

En total, 1,13 millones de ciudadanos no tienen acceso a una oficina en su lugar de residencia, cerca de un 20% más que antes de la crisis, según el informe El acceso a los servicios bancarios en España, publicado por Joaquín Maudos, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia. Son el 2,4% de la población española. Como recuerda Maudos, “ahora funcionan las mismas sucursales que en 1983, lo que supone retroceder casi 35 años”.

Como recoge el estudio, la mayor exclusión financiera está en Zamora, Ávila, Burgos, León y Palencia. Aunque existen otros canales para acceder a los servicios bancarios, como las tarjetas o la banca online, la brecha tecnológica hace prácticamente imposible su uso. El acceso a las tecnologías de la comunicación es casi nulo. En el caso concreto de Ciruelos, la mayoría de la población, de entre 65 y 85 años, no dispone de ordenadores y apenas de móviles. Sobra decir nada más.

Además, son personas con un uso tradicional del dinero en efectivo. En los bares no se puede pagar con tarjeta. Los panaderos, que acuden cada día de Valdeande y Tubilla del Lago (a unos 12 y 14 kilómetros), y venden desde la furgoneta, también cobran en efectivo. Igual que el carnicero, cuya visita, ya sea procedente de Covarrubias o Huerta de Rey, se produce un día por semana. Hay quienes, acostumbrados a tropezar con un sinfín de cajeros automáticos, pasan por alto este panorama. Pero lo que queda claro es que la falta de oficinas bancarias complica la vida en los pueblos. Otro trastorno más en la España vacía.


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